Cielos
Hace 6 meses estoy en la nave.
Vi pasar asteroides y planetas y estrellas, supongo.
Mirá, mamá, yo sé que no querías tener una hija en el espacio...pero tampoco que me manchara la ropa o me sacara menos de 8 en las notas del Colegio. Acordate.
Te escribo por primera vez porque estoy sola. Aqui hay un silencio aterrador, angustiante.
Pero me lo merezco.
No siento miedo, sabés? Sólo aparece como en un susurro el recuerdo del vértigo en la hamaca de la plaza del barrio del abuelo.
Ahora asomada para mirar este cielo raro, reconozco la negrura que tantas veces soñé de chica. Pienso en el capitán Beto y en la película, viejísima, de una actriz que ya murió...se perdía en el espacio cuando una lluvia de meteoros la arrancaba del casco de la nave que estaba reparando.
Nada me impresionó más que verla a merced de la ausencia de gravedad. Ahi decidí mi profesión, mamá. Yo que siempre quise quitarle gravedad a las cosas de la vida que vos te tomabas tan a la tremenda...
Ahora me siento libre y con miedo, que es otro de los nombres del deseo de libertad.
Ahora me siento desamarrada de todo lo que me ató el corazón durante la vida en la Tierra. Me libré de mí, de esa parte de mí que me pesaba. No sabés lo contenta que estoy.
Quise seguir mi voz, un rumbo cierto pero riesgoso, de muchos contrastes para no aburrirme.
Dentro de un momento empiezo las maniobras para descender quién sabe dónde, en la misión que me asignaron...la que investiga planetas desconocidos.
Pero no quería dejar de escribirte, porque en este silencio es más fácil que aparezcan las palabras correctas.
Así puedo contarte que me voy a poner esas botas de plomo que generan la gravedad que aquí no hay. Lamento que no puedas verme jamás con zapatos de taco.
Los que me regalaste están junto a la cartera que la abuela me compró para los 15, en el fondo del placard del departamento.
Si los llegás a necesitar, le dejé las llaves al vecino del 3ro F.
Espero que a la vuelta me prepares el budín que a mí me gusta y nos tomamos unos mates en la terraza.
Cuidate del frío, beso, Carito.
Vi pasar asteroides y planetas y estrellas, supongo.
Mirá, mamá, yo sé que no querías tener una hija en el espacio...pero tampoco que me manchara la ropa o me sacara menos de 8 en las notas del Colegio. Acordate.
Te escribo por primera vez porque estoy sola. Aqui hay un silencio aterrador, angustiante.
Pero me lo merezco.
No siento miedo, sabés? Sólo aparece como en un susurro el recuerdo del vértigo en la hamaca de la plaza del barrio del abuelo.
Ahora asomada para mirar este cielo raro, reconozco la negrura que tantas veces soñé de chica. Pienso en el capitán Beto y en la película, viejísima, de una actriz que ya murió...se perdía en el espacio cuando una lluvia de meteoros la arrancaba del casco de la nave que estaba reparando.
Nada me impresionó más que verla a merced de la ausencia de gravedad. Ahi decidí mi profesión, mamá. Yo que siempre quise quitarle gravedad a las cosas de la vida que vos te tomabas tan a la tremenda...
Ahora me siento libre y con miedo, que es otro de los nombres del deseo de libertad.
Ahora me siento desamarrada de todo lo que me ató el corazón durante la vida en la Tierra. Me libré de mí, de esa parte de mí que me pesaba. No sabés lo contenta que estoy.
Quise seguir mi voz, un rumbo cierto pero riesgoso, de muchos contrastes para no aburrirme.
Dentro de un momento empiezo las maniobras para descender quién sabe dónde, en la misión que me asignaron...la que investiga planetas desconocidos.
Pero no quería dejar de escribirte, porque en este silencio es más fácil que aparezcan las palabras correctas.
Así puedo contarte que me voy a poner esas botas de plomo que generan la gravedad que aquí no hay. Lamento que no puedas verme jamás con zapatos de taco.
Los que me regalaste están junto a la cartera que la abuela me compró para los 15, en el fondo del placard del departamento.
Si los llegás a necesitar, le dejé las llaves al vecino del 3ro F.
Espero que a la vuelta me prepares el budín que a mí me gusta y nos tomamos unos mates en la terraza.
Cuidate del frío, beso, Carito.
Comentarios
Publicar un comentario