Futuro anterior
Habrán estado jugando a las escondidas con Dios
y por eso pudieron encontrarse
porque, parece,
que de otro modo no se puede.
Seguro habrán sentido el olor del pan desde la puerta
acercado el hocico a ver si era cierto
o solo un recuerdo que volvía.
A ninguno más que a ellos, entonces,
se les habrá ocurrido llorar
la soledad de hijos propios
y festejar ajenos. Habrá sido, entonces
la mejor mañana del mundo.
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