Infancia

Viste lo que se dice sobre la infancia? Un tiempo perdido, un tiempo ganado, donde pasó lo infinitamente  bueno e  irrecuperable, o lo peor de la vida, casi un infierno de víctimas solitarias autoflageladas.  Un refugio, se dice. O una pesadilla. La causa de casi todo según creen los psicoanalizados, o “mejor dejate de joder con esa historia del Edipo que ya prescribió hace tiempo, grandulón”, como dice mi primo. Se hacen esfuerzos inútiles por recordar detalles que serían clave para armar el rompecabezas de la historia familiar que a nadie le importa un cuerno, y que encima genera conflictos entre hermanos con versiones opuestas y contrarias entre sí ante los mismos acontecimientos. 

¿ Conocés la historia de los hijos de los militantes que vivieron en lo que se llamó “la guardería”?. Fue en Cuba, por los años setenta. Casi nadie lo sabe, se mantuvo en secreto aún después de que algunos volvieran, ya en democracia. Los padres los dejaron en la isla para no exponerlos al fuego revolucionario mientras luchaban por un mundo donde todo sería más justo, armónico y solidario. Quedaron al cuidado de los compañeros montoneros que hacían lo imposible para que se entretuvieran, educaran, recordaran a sus padres y aprendieran los principios sobre los que se asentaban sus acciones heroicas.

Qué recuerdan, les preguntan en el documental. Silencio. 

“Una tortuga enorme. Yo no sé si habrá existido, pero yo recuerdo una tortuga enorme.”

“Robaba latas de jugo y las daba vuelta para que no se dieran cuenta”

“Yo fui a una escuela en la que el idioma extranjero que se enseñaba era ruso. Y el profesor particular que me pusieron resultó checo”

“Un nene me dijo que mi papá se iba a morir como el de él”

“Yo creí ver un cangrejo azul gigante. Imposible que haya cangrejos azules”

No recordaban las cartas angustiadas de los padres tratando de convencerse de que no los habían abandonado, que estaban luchando por ellos, que vendrían a recogerlos cuando triunfaran.

“Nunca triunfaron. Y el día en que me dijeron que volvería a la Argentina para vivir con mis abuelos, les dije que no quería. Que si no venían papá y mamá, como me habían prometido, prefería quedarme ahí, en Cuba”.

La infancia es un relato. Como casi todo lo humano.

La infancia es cosa de otros, no de los chicos. 

La infancia es un presente continuo, totalmente intrascendente, sin ninguna épica. No tiene patria, ni ideales, ni lealtades ni traición.

La infancia no enseña nada, la infancia no importa, salvo a quien no tiene hoy una vida medianamente feliz. Entonces se la usa y abusa.

Hay algunas versiones mejores que otras, pero no jodamos,  los cangrejos azules gigantes jamás fueron peronistas. 



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