Lo que hice por ella


¿Por qué te agarrás la cabeza, Gigi? Hace mucho calor y por eso te duele la cabeza. Por suerte somos cuatro hermanas, pensá si estuvieras sola. Y además es el aburrimiento, el aburrimiento de no salir a la hora en que mamá se va a dormir con el bebé y nos pide silencio, sí, dejen dormir un poquito a mamá que está muy cansada que Marianito no duerme bien de noche. Y a  mí qué me importa, y yo qué culpa tengo si no me preguntaron si quería tener otro hermanito. Ya somos muchos Gigi, y después me dan ganas de llorar porque mamá nos dice eso y me da lástima y pienso que está sufriendo y tan cansada que se puede morir.

Me enteré hace poco que las personas se mueren aunque las quieras. Por favor, por favor Diosito que no se muera la abuela, te lo pido de rodillas si querés, pero que la abuelita y la tía no se mueran, hacelas de una cosa que no se muere, por favor.

Yo creo que podemos hacer algo en vez de jugar, así la ayudamos. No, no nos deja que lavemos los platos porque el otro día le vaciamos todo el detergente, y nosotras qué sabíamos. Después la ves llorar y ahí me agarra otra vez la cosa de ser yo muy mala y no me gusta sentir eso, es feo, es como sentirme fea , viste como ella dice, que con el pantalón gris estoy fea. Y eso que a mí me gusta, pero parece que no importa que me guste, me queda feo igual.

Entonces qué hacemos? Luli está jugando con Nanci, las dos se arreglan porque son más chicas y la quieren a mamá y hacen todo lo que ella dice.

La abuela le dijo que yo tenía mucha personalidad. Espero que sea algo bueno, no le ví la cara a mamá, pero no parecían enojadas. Yo lo único que quería escuchar es que me iban a comprar el vestido celeste para mi cumpleaños. Pero me parece que mamá lo va a hacer con una tela más o menos celeste, no tan celeste como yo quería, y fue ahí donde la abuela le dijo no sé si la conformás, ella tiene mucha personalidad.

Luli empezó a llorar, digámosle que se calle, quiere ir a despertarla y mamá nos pidió que la entretengamos para que pueda dormir. Nanci le tapó la boca, la muy estúpida, y mirá lo que hizo. Un charco enorme de pis con la bombacha puesta, pobrecita me da pena verla llorar y mirando la bombacha mojada. Sacásela y ponela en la pileta del baño, que ya sé qué vamos a hacer. Fijate cómo queda el piso de madera con el laguito de pis. Nanci tiene que traer el trapo de piso y vos el secador. Todo el pis desparramado en el suelo como cuando lo limpia Norita. Ella usa agua pero con pis es lo mismo. Mientras está mojado queda todo brillante, viste? A mamá le va a encantar y nos va a felicitar, vas a ver. Quedó todo todo como encerado, bastante bien la entretuvimos a Luli, que se quedó mirando sentadita en la cama, ella es buenita y me hace caso porque soy la más grande de personalidad, como dice la abuela.
Ya lo escucho a Marianito. Shhhh, hagan silencio así es más linda la sorpresa cuando entra. 


Qué pasó, qué pasó grita mamá. No le veo cara de que le gusta lo que ve. Ay no por qué me hacen esto, no me puedo ir a descansar una hora, una hora y se agarra la cabeza y se pone a llorar y pregunta quién hizo esto. Yo hubiera dicho orgullosa que fui yo la de la idea brillante como el piso de madera de nuestro cuarto, pero me pongo nerviosa y digo nosotras porque Luli se hizo pis, mamá, y no queríamos que la retaras y por eso lo desparramamos y vimos que era lindo cómo quedaba, pobrecita Luli. 

 ¿y Luli qué?, chiquita y solita, sin ella y llorando, y nosotras haciendo algo para arreglarlo y que ella pudiera seguir durmiendo. Funciona, funciona, la miro a Gigi que se está chupando el dedo y se esconde atrás de la cortina mirándola con miedo, y eso a mamá la mata, le da una montaña de culpa y llora para no pegarnos, pero yo me doy cuenta de su odio y el bebé llora.

Nos quedamos las cuatro quietitas en el lugar donde estábamos cuando mamá se fue: Luli en la cama, sin bombacha y con una galletita chupada en la mano, mirando a Nanci cómo juega con la muñeca pelada, dándola vuelta una y otra vez, moviendo el vestidito rojo de acá para allá. Nanci mira fijo a la muñeca para no ver nada más, tiene miedo de mirarnos porque no quiere que pase nada y cree que lo controla con los ojos.

Gigi agarrada de la cortina y chupándose el dedo tan fuerte que escucho el ruido. Yo estoy en el medio del cuarto, el secador quedó tirado y el trapo todo retorcido entre la pared y la goma del secador. Tengo que pensar algo porque soy la más grande y no la quiero a mamá, basta, me quiero ir a vivir con la tía, porque no sabe apreciar nuestra ayuda, siempre quiere todo de una manera que nunca es la que yo pienso. 

Le busco una bombacha a Luli en el cajón y se la pongo bien, no al revés, ahora ya sé cómo se hace. Me enseñó la abuela. Mamá no porque solamente tiene paciencia con Marianito que al final es el peor, porque es él el que no la deja dormir de noche. 

Quiero que me pida perdón de rodillas, pero vuelve y sin mirarnos se lleva el trapo y lo trae en un balde con agua con olor a perfume y empieza a pasarlo por el piso que ya estaba casi seco. Todas estamos sentadas en la cama, una al lado de la otra. La miro y en su cara espero encontrar lo que me hace sentir fea y mala. Pero tiene ojos de rabia y está enojada, y entonces me siento mejor y me imagino que yo me muero y ella no me pidió perdón y entonces ya no puede dormir más a la noche pero por  no agradecerme todo lo que hice por ella. 




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