Deudas
Etcétera
No existe la enumeración
y sin embargo
etcétera.
No existe decir, entones...
etcétera.
Se agolpa entre los dientes
y retrocede, pide perdón: et cé te ra
pero nunca dejará de servirle
al evasor de palabras
al deudor de cuentos.
Para poder escribir en el agua o a través del viento, hay que prescindir de consistencias e imágenes. Y entonces el alma vuela entre las aguas.
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