También nosotros.
Todas las relaciones se terminan.
Las del amor de madre, la de todos los amantes.
Se terminan por la hambre, por un odio, por el democrático desamor, por el silencio y "qué pena que ya no".
Porque alguien se va y no quiere. Porque se queda sin querer. Por querer y desistir.
Todas las relaciones se terminan. Porque ella, porque él, porque el tercero, que nunca es de palo.
Porque no me animo, porque amé de más.
Por pereza, por fuerza, por perdón.
Todas las relaciones.
También con los muertos. Con lo que de mí ha muerto cuando empezamos a llorar.
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